jueves, 31 de julio de 2014

Drones: Los juguetes del futuro

Los drones también quieren ser juguetes para los más pequeños, actualmente se emplean con fines militares, audiovisuales y en el campo de las telecomunicaciones y ahora se empiezan a posicionar también como juguetes para niños.


Parrot llevará a las jugueterías dos “minidrones” que se manejan desde teléfonos inteligentes y tabletas y cuyo fin último es entretener.
Parrot ha presentado hoy en Madrid estos dispositivos, con los que pretende “abrir un nuevo campo de juego”: el de los juguetes conectados, ha indicado el responsable de la compañía en España, Bertrand Isnard.
Se trata de dos “mascotas indiscretas” con las que juguetear por suelo, pared y aire.
La primera, Rolling Spider, es un “cuadricóptero” que pesa 55 gramos -sin contar con la batería- y puede volar hasta una altura de 20 metros.
Con sensores de presión y ultrasonido y una cámara que trabaja para velar por su estabilidad -y es capaz de tomar imágenes, aunque no de mucha calidad-, el “minidron” es capaz también de girar sobre sí mismo, caminar por la pared -gracias a unas ruedas de quita y pon- y echar a volar cuando es arrojado al vacío.
Concebido para que lo manejen los niños, las élites de Rolling Spider se paran si detectan cualquier tipo de contacto.
El segundo dispositivo presentado ha sido el Jumping Sumo, que no vuela pero sí salta -hasta 80 cm de altura y de longitud- y tiene dos ruedas retráctiles que le permiten hacer acrobacias por el terreno e incluso empujar objetos.
Jumping Sumo cuenta una cámara de resolución VGA que permite grabar vídeo y tomar fotos.
Ambos dispositivos llegarán al mercado el próximo agosto -Rolling Spider costará 99 euros y Jumping Sumo, 159 euros- y se podrán manejar mediante la aplicación gratuita Freeflight 3.0, que estará disponible para los dispositivos móviles Android, iOS y Windows Phone.
Se venderán en superficies dedicadas a la tecnología y en jugueterías. 

Fuente: Agencia EFE

martes, 22 de julio de 2014

¿Por qué nos gusta disfrazarnos en verano?

Cada vez hay más ocasiones para disfrazarse como carnavales, fiestas temáticas, verano, etc. pero por qué nos gusta tanto disfrazarnos:

-Permite desinhibirse y el verano es un periodo vacacional en el cual estamos más predispuestos a ello.

-Expresar nuestros verdaderos gustos y forma de ser, que por norma o presión social no se hace habitualmente, como cambiar el color del pelo, vestir de una forma diferente o atrevida... ¡Qué mejor época que el verano!

-Permite entregarse a juegos y fantasías.

-Escapar de lo socialmente aceptable el resto del tiempo.

-Bajo el disfraz se simulan otros roles diferentes a los habituales y permite estar más cerca de lo que se anhela: ser médico, ser un superhéroe...

-Es una forma de liberar tensiones. 

“En la sociedad actual, cargada de tensiones, la gente necesita cada vez más momentos de expansión, de relajación. Pero si además se encuentra un momento festivo intenso, como es el Carnaval, que cambia la rutina diaria, es lógico que se vivan con intensidad estos días ”. 
 Alberto Ramos.

 "Son simples medios para alterar la realidad aunque sólo sea por un corto periodo de tiempo". 
María Jesús Orellana Díaz.


 No a todas las personas les gusta disfrazarse. Pueden sentirse incómodas o ridículas. Puede tratarse de personas introvertidas o bien por su historia personal, educación recibida, etc. no se encuentren cómodas en estas situaciones.

Sin embargo, los disfraces también pueden ser usados como método o vía curativa al permitir que se liberen los instintos y abrir un medio de expresión emocional.  También permiten fomentar la creatividad.

Podemos afirmar que todos los motivos por los cuales nos gusta disfrazarnos se ven acentuados en verano por ser un periodo asociado a vacaciones, ocio, diversión desinhibición …

martes, 15 de julio de 2014

Furor por las pulseras de goma

La nueva moda de las pulseras de goma viene pisando fuerte. Últimamente tanto en los colegios como en casa, los más pequeños y algunos no tan chiquillos, no hablan de otra cosa. Los más canijos del hogar eligen los colores que más les gustan y crean complementos a raudales. Esta moda, que ahora está en pleno auge, viene desde EEUU, donde está implantada desde hace ya cuatro años, y cuenta con múltiples tutoriales en Internet para aplicar técnicas cada vez más complejas.


Las empresas, al ver el gran tirón que está teniendo esta nueva moda, se están peleando entre ellas para patentar el producto. Algo tan sencillo como pequeñas gomas elásticas de colores se transforman en pulseras, gracias a algo de dedicación y paciencia, algo parecido al fenómeno que todos conocemos como Macramé. Es un nuevo modo de entretenerse para los más pequeños.

Hace pocos meses ha llegado a la ciudad esta fórmula de crear cada uno sus propias pulseras y los chiquillos no hablan de otra cosa. Algunos incluso están recaudando dinero a través de sus producciones de complementos, para irse de excursión a la nieve o para conseguir algo de dinero para sus viajes de fin de curso. Las niñas se decantan por sus colores favoritos o las combinaciones que más se llevan mientras que los niños prefieren crear pulseras con los colores de sus equipos de fútbol. Es una manera sana de mantener ocupada la mente de nuestros pequeños y además una forma muy económica de adornar sus muñecas con materiales muy simples.

Se pueden conseguir los materiales necesarios para esta nueva moda en establecimientos chinos y en múltiples quioscos, donde la venta de los paquetes de gomillas se venden como pipas. En alguno de los quioscos lo que cuesta adquirir este material es un euro por 100 gomillas. Sin embargo, algunos prefieren comprarlo en los establecimientos chinos puesto que por unos 90 ó 95 céntimos te puedes hacer con 300 gomitas.
Gracias a Internet y a los tutoriales que se pueden visualizar en Youtube los niños aprenden nuevas técnicas para hacer sus pulseras cada vez más complejas. En España esta moda llegó a finales de 2013 aproximadamente pero sus inicios se remontan mucho antes al otro lado del charco. En EEUU este fenómeno denominado "gomamanía" comenzó a darse en el año 2010 y su creador fue un ingeniero que se dedicaba a hacer pulseras para sus hijas al entrelazar las gomitas con los dedos. Desde entonces, se han vendido unos tres millones de ejemplares, una auténtica mina de oro que a día de hoy cuenta con miles de adeptos.

En 2014, la categoría de manualidades, es la de mayor crecimiento en unidades hasta abril (+78%), con un incremento en valor del 46%, impulsada sobre todo por las pulseras de goma.


Fuente: europapress